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32 horas de lucha: el niño que sobrevivió bajo los escombros del terremoto en Cali.

Jueves, 13 de Agosto de 2026 Redactado por admin 8 visualizaciones
32 horas de lucha: el niño que sobrevivió bajo los escombros del terremoto en Cali.

Durante más de 32 horas, un niño permaneció atrapado entre los restos de una estructura colapsada en el sector Cuarto de Legua, en el sur de Cali, después del terremoto que sacudió el occidente de Colombia. Cuando las esperanzas empezaban a mezclarse con la angustia, el olfato de una perra de rescate y, después, la voz del menor guiaron a los socorristas hasta él. Tras horas de trabajo junto a la comunidad, los equipos lograron sacarlo con vida, en una escena que devolvió por un momento la esperanza a una ciudad golpeada por la tragedia.

Un ladrido entre los escombros. En la noche del martes 11 de agosto, cuando habían transcurrido más de 32 horas desde el terremoto, los equipos de emergencia encontraron una señal que podía cambiarlo todo.

Una pastora holandesa llamada Hill, de siete años, integrante de uno de los binomios de búsqueda de la Cruz Roja Colombiana en el Valle del Cauca, marcó la posible presencia de una persona bajo los restos de una edificación en el sector Cuarto de Legua.

El equipo de rescate comenzó entonces una operación contrarreloj. El volumen de escombros hacía difícil establecer con precisión dónde se encontraba el menor. Pero hubo otra señal decisiva: su voz.

Los rescatistas y los vecinos intentaron orientarse siguiendo los sonidos que llegaban desde el interior de la estructura. Poco a poco, lograron acercarse hasta establecer contacto con el niño y comenzar la remoción de los materiales que lo mantenían atrapado.

“Fue una labor ardua de toda la comunidad”, narró al diario local ‘El Tiempo’, Roger Casas, coordinador del grupo de rescate canino de la Cruz Roja Colombiana en el Valle del Cauca. Según explicó, los vecinos y los socorristas se guiaron por los lugares donde creían escucharlo, hasta conseguir un contacto más cercano y empezar a retirar los escombros para llegar hasta él.

Después de horas de trabajo, el menor fue finalmente extraído con vida y recibió atención médica para evaluar su estado tras permanecer más de un día atrapado, sin agua ni comida y sin compañía.

Para Casas, quien ha participado en otras operaciones de emergencia, entre ellas los terremotos de Venezuela y Ecuador y el terremoto de Armenia de 1999, el rescate tuvo un significado particular.

“Esa es una de las cosas que más me han marcado en estos momentos, y es de lo más bonito que ha sucedido”, afirmó.

El trabajo silencioso de los perros de rescate

El hallazgo fue también el resultado del trabajo de los equipos caninos desplegados en Cali. Desde el terremoto, cuatro binomios de la Cruz Roja han recorrido diferentes puntos de la ciudad en busca de señales de vida.

 

Hill, Isis, Max, Rufo y Apolo han sido parte de esas labores. Cada marcación —el ladrido o señal que indica una posible presencia humana— puede abrir una nueva oportunidad de supervivencia entre toneladas de concreto y otros materiales.

Casas, sin embargo, advierte que la angustia puede convertirse también en un obstáculo. La llegada de personas que intentan ayudar alrededor de las estructuras puede dificultar la labor de los animales y de los especialistas.

El rescatista explicó que los perros necesitan tiempo y espacio para revisar las zonas. Interrumpir su labor, incluso con la intención de ayudar, puede retrasar la localización de una persona.

 

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